miércoles, 24 de febrero de 2016

Poniendo en práctica todo lo aprendido: observaciones de una auxiliar de español

He decidido añadir a este espacio una parte de diario; un diario de aprendizaje durante mi función como auxiliar de conversación de Español en Alemania. No sólo pretendo plasmar mis observaciones sobre el funcionamiento de un Berufskolleg -o lo que es lo mismo, escuela de formación profesional-, sino también hablar sobre algunas vivencias de mi día a día como habitante en Alemania y aprendiente de alemán en immersión. Así, este blog también va a servirme de diario de viaje, donde la cultura y la lengua serán protagonistas.

Y así me estreno...

Llegada a Alemania: primeras sensaciones

Ya hace un mes y medio aproximadamente que llegué a Alemania para disfrutar de una beca de Auxiliar de conversación. La verdad es que había cruzado los dedos con todas mis fuerzas para obtenerla y me siento con suerte de poder estar aquí. Gracias a esta beca voy a poder vivir en un país extranjero durante ocho meses (de octubre a junio), lo que me va a abrir (y ya me está abriendo) a nuevas posibilidades tanto de crecimiento personal como profesional.

Antes de llegar sabía que todo esto iba a suponer un gran reto adaptativo, sobre todo con lo que se refiere a aprender una nueva lengua. Aunque ya había estudiado alemán unos años, esta lengua nunca me había terminado de gustar, por lo que mi aprendizaje se limitó a los requisitos académicos. Lo que quiero decir con esto es que no tenía mucha motivación, y sin motivación no se aprende una lengua. 

Como muchos hemos estudiado o experimentado por nuestra propia cuenta, la motivación es uno de los factores más importantes que condicionan el aprendizaje de una lengua extranjera. La motivaciones pueden ser varias: porque quieres encontrar un trabajo mejor, comunicarte con la familia de tu pareja, ir a vivir al extranjero, etc.

Yo siempre he tenido motivación por las lenguas extranjeras, ya que siempre he sabido que aprender una lengua no tiene desperdicio, porque te acerca a un mundo nuevo de culturas y gente, posibilidades de viaje, trabajo... aunque al alemán le había pillado manía, quizás porque mi madre me había insistido demasiado. Prefería aprender danés o portugués, que me parecían lenguas más bonitas.

Todo esto cambió cuando llegué aquí; Sabía que quería aprender Alemán de una vez por todas y que esta era mi gran oportunidad, por lo que decidí tirarme a la piscina. Aunque estaba aterrorizada porque sabía que mi alemán, después de varios años, no superaba el A2, entendí que tenía que empezar a intentar comunicarme en alemán, aunque luego no entendiera nada de lo que me decían y no hubiera comunicación recíproca. Nada, cosas básicas, preguntar dónde está un sitio, pedir una cerveza, etc. Y poco a poco, a medida que se le va perdiendo el miedo, intentar ir a más. Siento muchas ganas por seguir mejorando mi Alemán y mi motivación es el reto personal que me he propuesto de adquirir un B2 (o siendo muy incrédula un C1) en un período de ocho meses. Si no lo consigo ser´aun fracaso para mi propia autoestima. Para mí, una "especialista" en lengua y lenguas, a lo que dedico casi todo mi tiempo, dejar pasar esta oportunidad sería pecado. Probablemente no tenga nunca más la oportunidad de vivir en el extranjero, trabajando pocas horas y con un salario más que digno, para  beneficiarme de un aprendizaje por immersión, que según yo pienso, es la forma más efectiva y rápida de aprender una lengua, con todo lo que esta conlleva.

Aprender una lengua por immersión es muy beneficioso porque te pone en contacto directo con la cultura, que está muy presente en la lengua. Las expresiones, la visión del mundo de un colectivo social se reflejan en gran parte en la lengua. Asimismo te pone en una situación real de uso de la lengua, para satisfacer nuestras necesidades comunicativas/sociales.

Creo que todo esto sirve a modo de introducción y en las próximas entradas iré desmenuzando más los eventos que rodean mi vida. Espero que esta información le pueda servir a alguien tanto por lo que respecta a la enseñanza de lenguas, como para viajeros y viajeras a largo plazo.

Bis bald,



Ruth

domingo, 1 de diciembre de 2013

La importancia de la variable afectiva en la enseñanza

“El circo de la mariposa” da una increíble lección al mundo de lo mucho que puede conseguirse con esfuerzo propio e estimulación externa y, además, es una idea que se puede aplicar tanto en la vida en general como íntegramente en el ámbito educativo, y que tiene que ver con la variable afectiva del aprendizaje, la cual es sumamente vital para conseguir que los alumnos crean en sus capacidades y que tengan voluntad de superación, actitud que les llevará a un aprendizaje satisfactorio.


La variable afectiva, lamentablemente, no se tiene demasiado en cuenta en muchos entornos/centros educativos. Sabemos que en la enseñanza obligatoria hay unos objetivos de aprendizaje fijados a nivel general, y así cada curso tiene establecidos unos objetivos que hay que superar y que se imparten de la misma forma para todos los alumnos, cosa que en muchas ocasiones puede resultar poco enriquecedor para muchos alumnos. ¿Por qué? Porque si tenemos en cuenta la heterogeneidad de personalidades, capacidades y dificultades, y en algunos casos, los rasgos sociales y culturales de un grupo de aprendientes, veremos que conseguir que estos asuelan estos objetivos de una misma forma está alejado de la palabra éxito.

Si el currículo educativo tiene siempre unos mismos objetivos e incentiva a desarrollar ciertas habilidades y adquirir ciertos conocimientos, entonces estamos quitando importancia a otras habilidades y conocimientos, los cuales se irán deteriorando si no se estimulan.  Las personas tenemos diferentes capacidades y todas podrían ser útiles, y si hay una cosa en la que destacamos y que nos gusta, debería ser estimulada e incentivada, no ignorada o infravalorada.  

En muchas ocasiones, cuando a un alumno le cuesta entender una cosa que parece obvia para el resto de alumnos, a este se le suele poner etiquetas despectivas hacia su inteligencia. Por si no hubiera suficiente, para estas mismas situaciones hay profesores que, en vez de dar un empujón a ese alumno, ignoran su dificultad y lo dan por perdido. Entonces, se crea un problema aún mayor: el alumno se siente distinto al resto, y quizás inferior, cosa que disminuye su autoestima y, consecuentemente, su motivación y esfuerzo en el aula, cosa que en un futuro podría conllevar que ese alumno dejara de estudiar. Si, el profesor, en vez de ignorar ese alumno intentara buscar otra forma de explicarle ese contenido “x” que no entiende y le diera ánimos, la respuesta del alumno sería probablemente mucho más positiva, y este se esforzaría más para superar sus obstáculos.


Así pues, es importante que el profesor tenga presente que existen inteligencias múltiples y que el mero hecho de que un alumno presente una dificultad concreta no significa que no sea inteligente, y es el docente quien tiene que hacer un seguimiento individual del alumno no solo para ayudarle a vencer sus dificultades, sino que también debe contribuir a desvelar aquello en lo que destaca, y saberlo resaltar. Asimismo, sería preciso que, además de contribuir a solucionar ciertas dificultades del alumno, se contribuyera a que las capacidades en las cuales destacamos como individuos sean fomentadas y ejercitadas, para que no hubiera individuo que se sintiera inservible o negativamente diferente al resto. 

Por último me gustaría añadir que no hay un mal aprendiente, sino una forma de enseñar mal aplicada. Tampoco hay una sola respuesta a una pregunta:

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La enseñanza no se limita a los enfoques educativos; el rol del profesor también cuenta


Hace algunos años, el profesor era una figura autoritaria a la que no se podía cuestionar y  era quien dictaba las acciones en el aula: decidía quién podía hablar, quién debía hablar, etc. Debido a esta posición superior, el docente era considerado como algo parecido a un ser omnipotente, con conocimientos incuestionables de verdades incuestionables, por lo que las clases se basaban en la escucha de clases magistrales donde el profesor era quien tenía la palabra y los demás debían escuchar en silencio. Su poder en el aula era tal que también tenía derecho a castigar, por lo que podía imponer disciplina y base de algo aproximado al temor.

El papel del docente ha ido modificándose con el paso de los años, pasando de ser una figura autoritaria y submisiva hasta llegar a la figura actual que mayoritariamente lo representa,  que presenta al docente como un profesional que se “mezcla” más con su alumnado y adquiere una posición menos poderosa. Que se muestre en una posición menos poderosa no quiere decir que el docente haya perdido su “poder” ni que ya no tenga ciertas responsabilidades, sino que más  bien  la forma de relacionarse con el alumno se ha modificado hasta tener gran relevancia en el proceso de aprendizaje. 

Hoy en día el docente desempeña un rol significantemente distinto al del pasado. Este sigue siendo una figura fundamental para el conocimiento, un profesional que dirige, pero sin imponer temor, sino que más bien lo hace promoviendo el interés ya que “tener la oportunidad de compartir sus ideas y de escuchar las ideas de los demás, le brinda al alumno una experiencia única en la que construye significados”. Asimismo, este tiene unos objetivos que van más allá de transmitir conocimientos, como son los de fomentar la autonomía del  alumno en el aprendizaje y desarrollar en ellos ciertas capacidades externas al propio conocimiento, como por ejemplo la cooperación. Actualmente, el profesor ya no  es respetado por el miedo que infunda en los alumnos, sino por la motivación y la afectividad que este despierta con su forma de expresarse, tanto verbalmente como con el lenguaje corporal (gestos, contacto visual, etc.).

Aun así, hay un aspecto que no ha cambiado drásticamente, el cual es la evaluación. Aun seguimos evaluando teniendo en cuenta si los conocimientos pautados en el currículo han sido aprendidos, y no se valora el proceso de aprendizaje per se. Sería importante que más adelante se tuviera en cuenta que las capacidades de cada individuo son distintas; la forma en que aprenden, lo rápido que aprenden, cuánto son capaces de aprender en un tiempo limitado, entre otros. Habría que tomarse la evaluación no como una culminación en el aprendizaje, sino más bien como la continuación de este, siendo este paso una tarea de aprendizaje más. Para ello ya hay métodos de evaluación como la coevaluación o la autoevaluación. No basta con evaluar los aprendientes, sino que es preciso que los aprendientes sean conscientes de lo que aprenden y de lo que necesitan mejorar. Ellos también pueden dar cuenta de aquello que no han entendido bien y el profesor puede valorar si su tarea ha sido la adecuada, cosa que le permite mejorar como profesional.  Así, replantear la práctica del docente y convertir el aula en un espacio de interacción permite que el aprendizaje sea posible para docente y alumno.


 

Fuente: Centros comunitarios de aprendizaje. El rol del profesor. Consulta del 20 de noviembre de 2013 en http://www.cca.org.mx/profesores/cursos/cep21/modulo_2/rol_maestro.htm

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La naturaleza innata del aprendizaje de los humanos


Era de esperar que parte de la juventud de hoy se encuentre desmotivada frente al aprendizaje o que se sienta poco preparada para su futuro, ya que parece ser que hay no se aplica un efoque adecuado en la forma de enseñar, y los métodos que se utilizan en las escuelas no se aplican teniendo en cuenta que las personas aprendemos mediante la acción y la actuación. En vez de eso, se enseña mediante lo que Gonzalo Frasca llama "escuela-biblioteca", donde se aprende mediante actividades tradicionales, individuales y unidades didácticas repetitivas, simplistas, que no consiguen despertar el interés del alumno, sino que más bien le pueden inducir a pensar que sus capacidades están infravaloradas, ya que no le suponen ningún reto.

 En otros casos, como con algunas personas que tienen más dificultad para ciertas tareas, esa idea de infravaloración no se encuentra en las actividades, sinó más bien en la actitud del docente frente a sus dificultades, la cuál puede llegar a bajar el nivel de autoestima y, por lo tanto, de voluntad de superación de este. El alumno, con o sin dificultades, teme constantemente caer en el error, ya que sería horrible verse minimizado delante de sus compañeros de clase. Así pues, en vez de intentar hacer una actividad, quizás lo que un alumno hará es rendirse directamente, puesto que el error no entra en su vocabulario.


En mi opinión, para paliar estos conflictos educativos que conllevan al fracaso de muchos jóvenes estudiantes, el profesor debería fomentar la acción y el "hacer", quitar importancia al error y animar a los alumnos a esforzarse, a intentarlo de nuevo, sin olvidarse de darles ánimos y creer en ellos. Si además incorporamos actividades lúdicas y dinámicas aprovechando la tecnología, entonces conseguiremos aumentar su motivación. Así tal, vez, los aprendientes sentirían que el error es parte del proceso de aprendizaje y el aprendizaje un juego. Debemos crear una "escuela-laboratorio", donde experimentar, y practicar estén presentes y el error no sea un tabú. Esas son las verdaderas puertas al conocimiento.

Por último, también sería preciso añadir que en la enseñanza de lengua extranjera la situación es la misma: para que haya aprendizaje debemos impregnarnos de la lengua e interactuar con ella, usarla en su forma más real, para luego saber verdaderamente cómo utilizarla. Para favorecer el uso de la lengua extranjera desde las etapas más iniciales, es importante no dar demasiado relieve a los errores gramaticales, los cuales serán corregidos más adelante. Además de fomentar la comunicación sería preciso promover actividades que contribuyan a la adquisición de conocimientos culturales, puesto que sin esos conocimientos la lengua no se podrá aplicar sin, en ocasiones, crear malentendidos. Hay que conocer la cultura de la lengua que aprendemos de manera explícita y romper estereotipos, para así también fomentar la tolerancia y el respeto a la multiculturalidad, a la diferencia.



Referencia: Los videojuegos enseñan mejor que la escuela: GONZALO FRASCA

martes, 5 de noviembre de 2013

Conferencia “Diálogo con el aula” a cargo de Lourdes Doménech


Lourdes Doménech, profesora de Lengua Castellana en un instituto de secundaria, nos ha mostrado como puede haber profesores que flexibilicen el currículo cambiante (que no se lo tomen al pie de la letra) y que, con motivación y vocación, pero sobretodo dedicación y actualización continua, consigan convertir las tareas más simples en algo significativo.

Así, si un profesor pretende lograr la comprensión de textos y mejorar la composición de estos, debe buscar el equilibrio entre la gramática oracional (análisis oracional, etc.) con la gramática textual/pragmática, donde se trabajan la cohesión, la claridad, etc. No hay que olvidar la importancia de conocer qué es aquello que los alumnos ya conocen, para así poderles enseñar desde un peldaño cognitivo más arriba. Si se trabaja al mismo nivel de los alumnos, el papel del docente no tiene valor, puesto que su responsabilidad es hacer avanzar en el conocimiento y en capacidades a los alumnos.Y no solo eso; hay que impregnarse de la lengua para poder aprender, y para que ello sea posible hay que llevar a cabo el uso de la lengua en contextos significativos, ya que “saber usar la gramática no es saber usar la lengua”.

Por lo que concierne a la producción escrita, hay que tener en cuenta que no se debe pensar en lo mucho que puedan llegar a disfrutar los alumnos con “x” actividad, ni  lo original que pueda ser; más bien hay que pensar en una idea donde haya una secuenciación de actividades, que activen conocimientos (input), asimilen contenidos e informaciones (intake) y les permitan reflexionar y aplicar conocimientos (output).

La integración del uso de la lengua en contextos reales y actuales permite, además, crear pensamiento crítico.

Para conseguir que los alumnos consigan interesarse por una actividad, se pueden hacer actividades que promuevan la reafirmación del “yo” y el conocimiento del otro. Asimismo, hacer una actividad pública o tener que mostrarla en clase, hace que los propios alumnos sean más exigentes en las tareas que realizan. Utilizar otros soportes como el vídeo y hacer uso de Internet son herramientas que también despiertan el interés del alumno.

Para terminar, sería apropiado añadir una frase de esta profesora excepcional que resume muy bien mi ideal de enseñanza, atendiendo a la heterogeneidad de las personas/aprendientes, y de las informaciones.
“Aunque tengamos que llegar al mismo fin, podemos llegar por caminos distintos”


Y tantos caminos que aún tienen que ser descubiertos.



domingo, 3 de noviembre de 2013

Desarrollar estrategias para aprender: la importancia de la comprensión lectora



La comprensión lectora es una dificultad entre jóvenes que se asocia a la mala labor del profesor de lengua, pero hay que ser capaces de ver que todos los profesores desempeñan un papel importante para desarrollar capacidades básicas como esta, ya que todas las materias que se enseñan en la escuela utilizan materiales textuales para transmitir los conocimientos: desde historia a matemáticas (si bien estas últimas contienen textos más ricos en números). La comprensión lectora es tan importante precisamente por eso, y porque si no comprendemos la información leída, no podemos absorber conocimientos, aprender, o crearnos una opinión. Así pues, desarrollar la comprensión lectora es crucial para nuestra trayectoria vital, para nuestro desarrollo. Por eso, en la escuela es importante aprender estrategias que nos permitan adquirir esta capacidad.
Sería adecuado que el profesor, antes de introducir una lectura, hiciera una breve introducción a la temática explicando los objetivos y actualizando conocimientos; de esta forma, el lector se sentirá más motivado para comprender lo que va a leer, y hay que tener en cuenta que la motivación es un factor realmente importante para desarrollar habilidades. Además de eso, sería recomendable hacer una segunda lectura, para no perderse información y para captar las ideas principales. Destacar las ideas principales ayudará en un futuro a saber filtrar la información relevante en una sociedad que sufre de la habitualmente llamada “infoxicación”. Subrayar los aspectos importantes también contribuye a la comprensión, puesto que se pone más atención en el elemento subrayado. Una vez comprendido el texto, una gran parte de la tarea queda simplificada, puesto que la información está retenida, y facilita la reflexión y la recomunicación: “Lo que un alumno aprende de forma estratégica es aquello que el alumno es capaz de verbalizar y decirse a sí mismo.” (minuto 2’25)


Por último, sería preciso añadir que expresar la información en voz alta promueve la retención de esa información y, además, el intercambio de visiones, así como la creación/intercambio de opiniones entre los alumnos. Otras tareas que no son íntegramente lectoras como ahora la creación de diapositivas y su exposición en clase, también ayudan a desarrollar habilidades como la expresión oral y escrita, la síntesis, la estructuración de los estudiantes que han realizado la tareas, así como el conocimiento y la reflexión de los alumnos que escuchan.


miércoles, 30 de octubre de 2013

El enfoque por tareas: rompiendo esquemas


De los métodos que han ido apareciendo y aplicándose en el ámbito de la enseñanza de lengua extranjeras, el más novedoso método comunicativo nos  ha aportado el enfoque por tareas. Quizás en otros escritos me he mostrado un tanto reacia a considerar este enfoque del todo último y enriquecedor, pero ahora que he entrado un poco más en temática, cada vez le veo más cosas positivas. 

Partiendo de que utilizamos el lenguaje, no sólo para comunicarnos sino también para hacer cosas, el enfoque por tareas se basa claramente con estos objetivos. Y por mucho que algunos nos pongamos tozudos, este enfoque permite la aplicación de formas de otros enfoques y más, como serían la autoevaluación y el feedback). Es fácil caer en la equivocación de pensar que la tareas carecen de gramática, pero también es fácil darse cuenta que mediante el uso del lenguaje ya se está trabajando en aspectos léxicos y gramaticales. Además, hay que tener en cuenta, que no solo se  pretende conseguir comunicarse sino que también se pone énfasis en la corrección gramatical, todo a su debido momento.

Una tarea es cualquier actividad que implique un uso de la lengua representativo, estructurada pedagógicamente, abierta a la intervención y aportaciones personales. También hay momentos de atención a la forma lingüística sus contenidos y resultados abiertos. Esto favorece que si el alumno considera que una actividad resulta demasiado monótona o difícil para él, este pueda aportar su opinión y se pueda considerar el cambio de actividad o de su planteamiento, puesto que, según Peris (2004) identificando carencias  e intereses se pude enriquecer el aprendizaje por la vía de las actividades derivadas.

.   Es en este punto donde encontramos un gran contraste con otros métodos, lo cuáles están fijados y son inamovibles, además de no ser, en muchos casos, motivadores. El planteamiento de una actividad puede variar totalmente el interés del alumno, y de su aprendizaje global. Así, con sólo cambiar las directrices de la actividad para trabajar un mismo contenido, se puede conseguir una mejor respuesta del alumno. Materiales con texto que contengan temas actuales e interesantes para los alumnos permiten llevar a cabo procesos de análisis de las unidades discretas de la lengua y procesos de uso de la lengua y su aprendizaje, a demás de hacer poner atención simultánea al contenido del mensaje y la forma lingüística. Las compañeras que vieron el vídeo de Lomas sobre " el enfoque comunicativo" me mencionaron un ejemplo de actividad que además de enriquecer a nivel lingüístico  favorece la creación de mentes críticas: Analizar publicidad (textos, imágenes, etc.).
      

    Para finalizar, me gustaría hacer mención de otros aspectos sobre este enfoque que resultan interesantes, como por ejemplo la visión del aula como espacio social y el papel de los alumnos como agentes sociales, los cuales interactúan entre ellos aprendiendo a cooperar y fomentando las relaciones sociales a la vez que se aprende del mundo y de la lengua. La tarea final es una de las partes más motivadoras, ya que impulsa al aprendiente a poner en práctica su habilidades lingüísticas y sociales para lograr los objetivos que la tarea tiene fijados. Aun y ser el objetivo importante, el mero hecho de conseguir un avance por parte de cada estudiante (en sus habilidades) es significativo. 



      Martín Peris, E.   (2004). “¿Qué significa trabajar en clase con tareas comunicativas?”. Redele,   0 (pdf).





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