La comprensión lectora es una dificultad
entre jóvenes que se asocia a la mala labor del profesor de lengua, pero hay que
ser capaces de ver que todos los profesores desempeñan un papel importante para
desarrollar capacidades básicas como esta, ya que todas las materias
que se enseñan en la escuela utilizan materiales textuales para transmitir los
conocimientos: desde historia a matemáticas (si bien estas últimas contienen textos más ricos en números). La comprensión lectora es tan importante
precisamente por eso, y porque si no comprendemos la información leída, no podemos
absorber conocimientos, aprender, o crearnos una opinión. Así pues, desarrollar la
comprensión lectora es crucial para nuestra trayectoria vital, para nuestro
desarrollo. Por eso, en la escuela es importante aprender estrategias que nos permitan
adquirir esta capacidad.
Sería adecuado que el profesor, antes de
introducir una lectura, hiciera una breve introducción a la temática explicando
los objetivos y actualizando conocimientos; de esta forma, el lector se sentirá
más motivado para comprender lo que va a leer, y hay que tener en cuenta que la motivación es un factor
realmente importante para desarrollar habilidades. Además de eso, sería recomendable hacer una segunda lectura, para no perderse información y para captar las ideas
principales. Destacar las ideas principales ayudará en un futuro a saber
filtrar la información relevante en una sociedad que sufre de la habitualmente llamada “infoxicación”. Subrayar
los aspectos importantes también contribuye a la comprensión, puesto que se
pone más atención en el elemento subrayado. Una vez comprendido el texto, una
gran parte de la tarea queda simplificada, puesto que la información está
retenida, y facilita la reflexión y la recomunicación: “Lo que un alumno
aprende de forma estratégica es aquello que el alumno es capaz de verbalizar y
decirse a sí mismo.” (minuto 2’25)
Por último, sería preciso añadir que expresar la información en voz alta promueve la retención de esa información y, además, el intercambio de visiones, así como la creación/intercambio de
opiniones entre los alumnos. Otras tareas que no son íntegramente lectoras como
ahora la creación de diapositivas y su exposición en clase, también ayudan a
desarrollar habilidades como la expresión oral y escrita, la síntesis, la
estructuración de los estudiantes que han realizado la tareas, así como el conocimiento
y la reflexión de los alumnos que escuchan.

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