miércoles, 20 de noviembre de 2013

La enseñanza no se limita a los enfoques educativos; el rol del profesor también cuenta


Hace algunos años, el profesor era una figura autoritaria a la que no se podía cuestionar y  era quien dictaba las acciones en el aula: decidía quién podía hablar, quién debía hablar, etc. Debido a esta posición superior, el docente era considerado como algo parecido a un ser omnipotente, con conocimientos incuestionables de verdades incuestionables, por lo que las clases se basaban en la escucha de clases magistrales donde el profesor era quien tenía la palabra y los demás debían escuchar en silencio. Su poder en el aula era tal que también tenía derecho a castigar, por lo que podía imponer disciplina y base de algo aproximado al temor.

El papel del docente ha ido modificándose con el paso de los años, pasando de ser una figura autoritaria y submisiva hasta llegar a la figura actual que mayoritariamente lo representa,  que presenta al docente como un profesional que se “mezcla” más con su alumnado y adquiere una posición menos poderosa. Que se muestre en una posición menos poderosa no quiere decir que el docente haya perdido su “poder” ni que ya no tenga ciertas responsabilidades, sino que más  bien  la forma de relacionarse con el alumno se ha modificado hasta tener gran relevancia en el proceso de aprendizaje. 

Hoy en día el docente desempeña un rol significantemente distinto al del pasado. Este sigue siendo una figura fundamental para el conocimiento, un profesional que dirige, pero sin imponer temor, sino que más bien lo hace promoviendo el interés ya que “tener la oportunidad de compartir sus ideas y de escuchar las ideas de los demás, le brinda al alumno una experiencia única en la que construye significados”. Asimismo, este tiene unos objetivos que van más allá de transmitir conocimientos, como son los de fomentar la autonomía del  alumno en el aprendizaje y desarrollar en ellos ciertas capacidades externas al propio conocimiento, como por ejemplo la cooperación. Actualmente, el profesor ya no  es respetado por el miedo que infunda en los alumnos, sino por la motivación y la afectividad que este despierta con su forma de expresarse, tanto verbalmente como con el lenguaje corporal (gestos, contacto visual, etc.).

Aun así, hay un aspecto que no ha cambiado drásticamente, el cual es la evaluación. Aun seguimos evaluando teniendo en cuenta si los conocimientos pautados en el currículo han sido aprendidos, y no se valora el proceso de aprendizaje per se. Sería importante que más adelante se tuviera en cuenta que las capacidades de cada individuo son distintas; la forma en que aprenden, lo rápido que aprenden, cuánto son capaces de aprender en un tiempo limitado, entre otros. Habría que tomarse la evaluación no como una culminación en el aprendizaje, sino más bien como la continuación de este, siendo este paso una tarea de aprendizaje más. Para ello ya hay métodos de evaluación como la coevaluación o la autoevaluación. No basta con evaluar los aprendientes, sino que es preciso que los aprendientes sean conscientes de lo que aprenden y de lo que necesitan mejorar. Ellos también pueden dar cuenta de aquello que no han entendido bien y el profesor puede valorar si su tarea ha sido la adecuada, cosa que le permite mejorar como profesional.  Así, replantear la práctica del docente y convertir el aula en un espacio de interacción permite que el aprendizaje sea posible para docente y alumno.


 

Fuente: Centros comunitarios de aprendizaje. El rol del profesor. Consulta del 20 de noviembre de 2013 en http://www.cca.org.mx/profesores/cursos/cep21/modulo_2/rol_maestro.htm

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La naturaleza innata del aprendizaje de los humanos


Era de esperar que parte de la juventud de hoy se encuentre desmotivada frente al aprendizaje o que se sienta poco preparada para su futuro, ya que parece ser que hay no se aplica un efoque adecuado en la forma de enseñar, y los métodos que se utilizan en las escuelas no se aplican teniendo en cuenta que las personas aprendemos mediante la acción y la actuación. En vez de eso, se enseña mediante lo que Gonzalo Frasca llama "escuela-biblioteca", donde se aprende mediante actividades tradicionales, individuales y unidades didácticas repetitivas, simplistas, que no consiguen despertar el interés del alumno, sino que más bien le pueden inducir a pensar que sus capacidades están infravaloradas, ya que no le suponen ningún reto.

 En otros casos, como con algunas personas que tienen más dificultad para ciertas tareas, esa idea de infravaloración no se encuentra en las actividades, sinó más bien en la actitud del docente frente a sus dificultades, la cuál puede llegar a bajar el nivel de autoestima y, por lo tanto, de voluntad de superación de este. El alumno, con o sin dificultades, teme constantemente caer en el error, ya que sería horrible verse minimizado delante de sus compañeros de clase. Así pues, en vez de intentar hacer una actividad, quizás lo que un alumno hará es rendirse directamente, puesto que el error no entra en su vocabulario.


En mi opinión, para paliar estos conflictos educativos que conllevan al fracaso de muchos jóvenes estudiantes, el profesor debería fomentar la acción y el "hacer", quitar importancia al error y animar a los alumnos a esforzarse, a intentarlo de nuevo, sin olvidarse de darles ánimos y creer en ellos. Si además incorporamos actividades lúdicas y dinámicas aprovechando la tecnología, entonces conseguiremos aumentar su motivación. Así tal, vez, los aprendientes sentirían que el error es parte del proceso de aprendizaje y el aprendizaje un juego. Debemos crear una "escuela-laboratorio", donde experimentar, y practicar estén presentes y el error no sea un tabú. Esas son las verdaderas puertas al conocimiento.

Por último, también sería preciso añadir que en la enseñanza de lengua extranjera la situación es la misma: para que haya aprendizaje debemos impregnarnos de la lengua e interactuar con ella, usarla en su forma más real, para luego saber verdaderamente cómo utilizarla. Para favorecer el uso de la lengua extranjera desde las etapas más iniciales, es importante no dar demasiado relieve a los errores gramaticales, los cuales serán corregidos más adelante. Además de fomentar la comunicación sería preciso promover actividades que contribuyan a la adquisición de conocimientos culturales, puesto que sin esos conocimientos la lengua no se podrá aplicar sin, en ocasiones, crear malentendidos. Hay que conocer la cultura de la lengua que aprendemos de manera explícita y romper estereotipos, para así también fomentar la tolerancia y el respeto a la multiculturalidad, a la diferencia.



Referencia: Los videojuegos enseñan mejor que la escuela: GONZALO FRASCA

martes, 5 de noviembre de 2013

Conferencia “Diálogo con el aula” a cargo de Lourdes Doménech


Lourdes Doménech, profesora de Lengua Castellana en un instituto de secundaria, nos ha mostrado como puede haber profesores que flexibilicen el currículo cambiante (que no se lo tomen al pie de la letra) y que, con motivación y vocación, pero sobretodo dedicación y actualización continua, consigan convertir las tareas más simples en algo significativo.

Así, si un profesor pretende lograr la comprensión de textos y mejorar la composición de estos, debe buscar el equilibrio entre la gramática oracional (análisis oracional, etc.) con la gramática textual/pragmática, donde se trabajan la cohesión, la claridad, etc. No hay que olvidar la importancia de conocer qué es aquello que los alumnos ya conocen, para así poderles enseñar desde un peldaño cognitivo más arriba. Si se trabaja al mismo nivel de los alumnos, el papel del docente no tiene valor, puesto que su responsabilidad es hacer avanzar en el conocimiento y en capacidades a los alumnos.Y no solo eso; hay que impregnarse de la lengua para poder aprender, y para que ello sea posible hay que llevar a cabo el uso de la lengua en contextos significativos, ya que “saber usar la gramática no es saber usar la lengua”.

Por lo que concierne a la producción escrita, hay que tener en cuenta que no se debe pensar en lo mucho que puedan llegar a disfrutar los alumnos con “x” actividad, ni  lo original que pueda ser; más bien hay que pensar en una idea donde haya una secuenciación de actividades, que activen conocimientos (input), asimilen contenidos e informaciones (intake) y les permitan reflexionar y aplicar conocimientos (output).

La integración del uso de la lengua en contextos reales y actuales permite, además, crear pensamiento crítico.

Para conseguir que los alumnos consigan interesarse por una actividad, se pueden hacer actividades que promuevan la reafirmación del “yo” y el conocimiento del otro. Asimismo, hacer una actividad pública o tener que mostrarla en clase, hace que los propios alumnos sean más exigentes en las tareas que realizan. Utilizar otros soportes como el vídeo y hacer uso de Internet son herramientas que también despiertan el interés del alumno.

Para terminar, sería apropiado añadir una frase de esta profesora excepcional que resume muy bien mi ideal de enseñanza, atendiendo a la heterogeneidad de las personas/aprendientes, y de las informaciones.
“Aunque tengamos que llegar al mismo fin, podemos llegar por caminos distintos”


Y tantos caminos que aún tienen que ser descubiertos.



domingo, 3 de noviembre de 2013

Desarrollar estrategias para aprender: la importancia de la comprensión lectora



La comprensión lectora es una dificultad entre jóvenes que se asocia a la mala labor del profesor de lengua, pero hay que ser capaces de ver que todos los profesores desempeñan un papel importante para desarrollar capacidades básicas como esta, ya que todas las materias que se enseñan en la escuela utilizan materiales textuales para transmitir los conocimientos: desde historia a matemáticas (si bien estas últimas contienen textos más ricos en números). La comprensión lectora es tan importante precisamente por eso, y porque si no comprendemos la información leída, no podemos absorber conocimientos, aprender, o crearnos una opinión. Así pues, desarrollar la comprensión lectora es crucial para nuestra trayectoria vital, para nuestro desarrollo. Por eso, en la escuela es importante aprender estrategias que nos permitan adquirir esta capacidad.
Sería adecuado que el profesor, antes de introducir una lectura, hiciera una breve introducción a la temática explicando los objetivos y actualizando conocimientos; de esta forma, el lector se sentirá más motivado para comprender lo que va a leer, y hay que tener en cuenta que la motivación es un factor realmente importante para desarrollar habilidades. Además de eso, sería recomendable hacer una segunda lectura, para no perderse información y para captar las ideas principales. Destacar las ideas principales ayudará en un futuro a saber filtrar la información relevante en una sociedad que sufre de la habitualmente llamada “infoxicación”. Subrayar los aspectos importantes también contribuye a la comprensión, puesto que se pone más atención en el elemento subrayado. Una vez comprendido el texto, una gran parte de la tarea queda simplificada, puesto que la información está retenida, y facilita la reflexión y la recomunicación: “Lo que un alumno aprende de forma estratégica es aquello que el alumno es capaz de verbalizar y decirse a sí mismo.” (minuto 2’25)


Por último, sería preciso añadir que expresar la información en voz alta promueve la retención de esa información y, además, el intercambio de visiones, así como la creación/intercambio de opiniones entre los alumnos. Otras tareas que no son íntegramente lectoras como ahora la creación de diapositivas y su exposición en clase, también ayudan a desarrollar habilidades como la expresión oral y escrita, la síntesis, la estructuración de los estudiantes que han realizado la tareas, así como el conocimiento y la reflexión de los alumnos que escuchan.