He decidido añadir a este espacio una parte de diario; un diario de aprendizaje durante mi función como auxiliar de conversación de Español en Alemania. No sólo pretendo plasmar mis observaciones sobre el funcionamiento de un Berufskolleg -o lo que es lo mismo, escuela de formación profesional-, sino también hablar sobre algunas vivencias de mi día a día como habitante en Alemania y aprendiente de alemán en immersión. Así, este blog también va a servirme de diario de viaje, donde la cultura y la lengua serán protagonistas.
Y así me estreno...
Llegada a Alemania: primeras sensaciones
Ya hace un mes y medio aproximadamente que llegué a Alemania para disfrutar de una beca de Auxiliar de conversación. La verdad es que había cruzado los dedos con todas mis fuerzas para obtenerla y me siento con suerte de poder estar aquí. Gracias a esta beca voy a poder vivir en un país extranjero durante ocho meses (de octubre a junio), lo que me va a abrir (y ya me está abriendo) a nuevas posibilidades tanto de crecimiento personal como profesional.
Antes de llegar sabía que todo esto iba a suponer un gran reto adaptativo, sobre todo con lo que se refiere a aprender una nueva lengua. Aunque ya había estudiado alemán unos años, esta lengua nunca me había terminado de gustar, por lo que mi aprendizaje se limitó a los requisitos académicos. Lo que quiero decir con esto es que no tenía mucha motivación, y sin motivación no se aprende una lengua.
Como muchos hemos estudiado o experimentado por nuestra propia cuenta, la motivación es uno de los factores más importantes que condicionan el aprendizaje de una lengua extranjera. La motivaciones pueden ser varias: porque quieres encontrar un trabajo mejor, comunicarte con la familia de tu pareja, ir a vivir al extranjero, etc.
Yo siempre he tenido motivación por las lenguas extranjeras, ya que siempre he sabido que aprender una lengua no tiene desperdicio, porque te acerca a un mundo nuevo de culturas y gente, posibilidades de viaje, trabajo... aunque al alemán le había pillado manía, quizás porque mi madre me había insistido demasiado. Prefería aprender danés o portugués, que me parecían lenguas más bonitas.
Todo esto cambió cuando llegué aquí; Sabía que quería aprender Alemán de una vez por todas y que esta era mi gran oportunidad, por lo que decidí tirarme a la piscina. Aunque estaba aterrorizada porque sabía que mi alemán, después de varios años, no superaba el A2, entendí que tenía que empezar a intentar comunicarme en alemán, aunque luego no entendiera nada de lo que me decían y no hubiera comunicación recíproca. Nada, cosas básicas, preguntar dónde está un sitio, pedir una cerveza, etc. Y poco a poco, a medida que se le va perdiendo el miedo, intentar ir a más. Siento muchas ganas por seguir mejorando mi Alemán y mi motivación es el reto personal que me he propuesto de adquirir un B2 (o siendo muy incrédula un C1) en un período de ocho meses. Si no lo consigo ser´aun fracaso para mi propia autoestima. Para mí, una "especialista" en lengua y lenguas, a lo que dedico casi todo mi tiempo, dejar pasar esta oportunidad sería pecado. Probablemente no tenga nunca más la oportunidad de vivir en el extranjero, trabajando pocas horas y con un salario más que digno, para beneficiarme de un aprendizaje por immersión, que según yo pienso, es la forma más efectiva y rápida de aprender una lengua, con todo lo que esta conlleva.
Aprender una lengua por immersión es muy beneficioso porque te pone en contacto directo con la cultura, que está muy presente en la lengua. Las expresiones, la visión del mundo de un colectivo social se reflejan en gran parte en la lengua. Asimismo te pone en una situación real de uso de la lengua, para satisfacer nuestras necesidades comunicativas/sociales.
Creo que todo esto sirve a modo de introducción y en las próximas entradas iré desmenuzando más los eventos que rodean mi vida. Espero que esta información le pueda servir a alguien tanto por lo que respecta a la enseñanza de lenguas, como para viajeros y viajeras a largo plazo.
Bis bald,
Ruth
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