jueves, 24 de octubre de 2013


Este artículo nos muestra la visión de la EOI por lo que respecta a las metodologías que se pueden aplicar para llevar a cabo una unidad didáctica de lengua extranjera. Está claro que hay metodologías más efectivas si el objetivo de estas es el de conseguir que un conjunto de alumnos pueda adquirir ciertas capacidades comunicativas en una lengua extranjera, sobretodo en el ámbito oral. Hay un conjunto de formas de enfocar las actividades y, aunque todas entrenan algún aspecto de la lengua, no hay muchas que de verdad sean aplicables a las situaciones reales comunicativas. Si bien el propósito de la lengua es comunicarse, las actividades tienen que estar enfocadas a satisfacer esa necesidad según la situación, el contexto y el tipo de comunicación que se quiera establecer en la realidad social. Así pues, métodos como el nociofuncional, el cual constituye actividades tales como micro diálogos en pareja, no acaban de reflejar una situación real sino que más bien se representa una situación e información pactadas y, por lo tanto, dejan mucho que desear. Otros métodos más comunicativos pecan de caer en el tópico (social, ideológico,etc.) del contenido que utilizan para aprender a usa la lengua. El método que más llega a satisfacer esa necesidad de comunicación es el enfoque por tareas, el cual mediante la motivación y capacidades de los alumnos, consigue que ellos creen la comunicación para resolver sus necesidades. Este método consigue crear la comunicación entre alumnos para resolver problemas y crear informaciones, lo cual responde al uso de la lengua en la vida cotidiana y real. Aun y la existencia de métodos variados, llama la atención que no se conciben con frecuencia publicaciones en las que no haya ejercicios de práctica más formal, lo que nos indica que aun y los cambios que se han producido en la enseñanza de lengua, aún hay una creencia de que cierto tipo de ejercicios y organizaciones deberían estar siempre presentes. En otras palabras, hay cierto recelo respecto al cambio. Y si bien hay unidades didácticas que parezcan tradicionales y estructurales, podemos darle la vuelta a nuestra forma de trabajarlas de manera que haya una práctica real del lenguaje. Aunque el enfoque comunicativo es uno de los métodos que aplica esos conocimientos ala comunicación real y trabaja todos los aspectos de la lengua de un modo más inductivo, debo admitir que me cuesta concebir actividades que no tengan una práctica formal de gramática (normas, por ejemplo) y por eso creo que la combinación de las metodologías existentes sería, en mi opinión, más factible que la adopción de una sola y, de este modo, se podría trabajar a nivel más formal para asentar la normativa y otros aspectos de la lengua a la comunicación. También hay que tener en cuenta que es difícil posicionarse a totalmente a favor de un enfoque que apenas he podido apreciar durante mi vida educativa. ¿Será por eso que hay ese recelo al cambio entre los profesionales?


 Sans, N.  (2000). “Criterios   para la evaluación y el diseño de materiales didácticos para la enseñanza de   ELE”. Actas del VIII Seminario…, pp. 10-12

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